Durante el último curso de bachillerato, cuando tenía 18 años (ahora tengo 56), consulté a un psicólogo, preocupado por un malestar propio de esa edad, que estaba provocando, entre otras cosas, que mi rendimiento en los estudios cayera en picado. He de confesar que me costó decidirlo, pues temía que un profesional, en lugar de querer comprenderme, me juzgara y me hiciera sentir culpable de lo que me pasaba. Finalmente decidí dar el paso y, afortunadamente, el psicólogo que me habían aconsejado tenía claro que él no era juez, y me ayudó a explicarme, a la vez que mostró interés por entender. Recuerdo que al terminar la visita el primer día salí de su consultorio pensando que aquello que me pasaba no era tan extraño como había llegado a creer. Aquella noche conseguí dormir mejor y la mañana siguiente me desperté con más optimismo. Conforme avanzaba el tratamiento yo conseguía valorarme más y era capaz, por mí mismo, de vencer obstáculos que siempre me habían parecido insalvables. A las puertas de la Selectividad, y habiendo conseguido remontar el curso, decidí estudiar la carrera de Psicología.

En cuarto curso de Universidad realicé una nueva consulta. Los estudios de Psicología me aportaban conocimientos teóricos sobre el funcionamiento del psiquismo, pero no me servían para superar una serie de temores y debilidades que arrastraba y que me cerraban muchas puertas. En las asignaturas relacionadas con la psicología clínica había estudiado las diferentes formas de tratamiento psicológico. Quería sacarme de encima aquel sufrimiento pero sabía que tenía algun sentido y respondía a alguna causa que deseaba conocer. Por este motivio escogí el Psicoanálisis para tratarme e inicié un psicoanálisis personal que me condujo a enfrentarme a mis propios temores, dudas e inseguidades. Considero que esta experiencia me ha facilitado poder aproximarme mejor a las mismas circunstancias en las personas que piden mi ayuda. Sin lugar a dudas, la valoro como una parte fundamental de mi formación como psicólogo clínico y como psicoanalista.

Al terminar la carrera y colegiarme, inicié la formación práctica en un equipo especializado en la asistencia infanto-juvenil en salud mental. A su vez, también me formé en otro equipo dedicado a la atención de adultos. Considero que haber trabajado en todas las franjas de edad ha enriquecido mi experiencia. Desde hace veinticinco años ejerzo en una institución de la  Red pública, que me aporta tener una visión amplia de la salud mental, aprender a trabajar en equipo, compartir proyectos comunes y participar en actividades formativas y docentes. He sido tutor de prácticas de alumnos que están estudiando los últimos cursos de la carrera de Psicología, y de psicólogos residentes que inician su profesión.

Continué mi formación vinculado a diversos círculos profesionales, de puntos de vista teóricos diferentes respecto a la psicología clínica, y actualmente pertenezco a la “Associació cultural La casa de la paraula”, con sede en Barcelona ciudad, que promueve la relación del psicoanálisis y la psicoterapia con otras disciplinas humanísticas, como la filosofía, la sociología, el arte, la literatura, etc. También pertenezco a la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos, que acredita el título de Psicólogo especialista en psicoterapia.

Me gusta estudiar y escribir sobre la experiencia profesional. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de realizar la tesis doctoral, por la que obtuve el título de doctor, he publicado varios artículos en revistas científicas y profesionales, y escrito dos libros: La incomunicación virtual, editado por Edicions Xoroi en 2015, y Agorafobia y crisis de angustia. Causas y desencadenantes, editado con el respaldo del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya en 2018.

También me gusta realizar actividades divulgativas, por lo cual he participado en conferencias en bibliotecas y centros cívicos. Durante más de diez años he colaborado en un programa radiofónico sobre cuestiones de actualidad relacionadas con la psicología, en la emisora Olesa Radio, del que guardo un grato recuerdo.

Hace ya 30 años que me dedico a la psicología clínica.

En los primeros años de mi práctica, no gozando de experiencia, buscaba “muletas” que me ayudaran a sentirme seguro, y por ello intentaba seguir al pie de la letra los postulados teóricos y técnicos que había aprendido en las clases y en los libros de la universidad. Pero con el tiempo me di cuenta de que ese modo de hacer restaba naturalidad y dificultaba apreciar la singularidad de cada persona y la particularidad de cada problema. De hecho, considero que un tratamiento psicológico es, “simplemente”, un proceso natural que ocurre entre dos personas, que hablan y dialogan sobre el malestar de una de ellas, y de sus causas, aprovechando los conocimientos y capacitación de la otra, con la finalidad de encontrar soluciones que ayuden a estar mejor consigo misma, y aliviar y eliminar el sufrimiento. 

Como he explicado anteriormente, en un momento de mi vida consultar a un psicólogo me ayudó. Por este motivo pienso que también puede ser de ayuda para otras personas.

  • Fotografías de cabecera: En el programa Terrícoles, de BTV, con el periodista Lluís Reales (febrero 2016)